Toda la humanidad somos ego-mente,es en la personalidad que no se definela verdadera naturaleza divina del espíritu, sin ego-mente, no existiríamos enesta tercera dimensión, observándolo conscientemente-como entidad espiritual-, como parte del aprendizaje en esta vidatranscitoria, como una necesidad importante en el laberinto de la mente en laque el ego-mente tiene su trono, regulando los sentimientos y emociones cuando estáen la parte obscura de los extremos, sintiendo cierta felicidad al estarlo,porque también la polaridad de la oscuridad tiene sus éxtasis y nubla laconsciencia de lo bueno cuando se hace lo que llamamos mal.
El ego-mente es parte de lanaturaleza, y no podemos destruirlo por un profundo deseo de ser puros y transparentes,más allá de las polaridades el ego-mente no existe, pero en esta terceradimensión somos nosotros el ego-mente, la personalidad un vehículo del espíritu,para manifestarse en este mundo tridimensional, en todos los mundos, y en todoslos universos finitos que la divinidad proyecta y manifiesta.
La observación constante de lanaturaleza ególatra, a travéz de la meditación, nos hace tolerantes con él, yen la medida que lo pulimos y lo perfeccionamos, mejorando todas las aristas eimperfeciones, y nos demos cuenta en la esencia misma de la mente, que nosotrossomos el ego-mente, la personalidad, la humanidad, y que al querer destruir alego-mente, que no podemos, estamos en un círculo vicioso,- como la serpienteque se muerde la cola- hasta que asumamos la verdad que somos el ego-mente, enesta existencia, nuestra mascara. Un poder en potencia que permite eldesarrollo científico y tecnológico, y la evolución en esta tercera dimensión transitoriae ilusoria, de este planeta llamado tierra.
Si el espíritu es imagen ysemenjansa de Dios, es perfecto, entonces quien observa, y trata de destruir alego? El espíritu no lo puede destruir, lo absorbe al estado de no ser, porqueel ego-mente, es la manifestación de lo que llamamos divinidad, que esta másallá del YO, El EGO-MENTE.
Hno. Rodolfo
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